adolfo_beteta

Hacer lo que se debe

plan marketing

A estas alturas del año, muchos departamentos de marketing se encuentran preparando los planes de marketing para el próximo 2016. En este proceso, una vez más aparecerá una constante: los objetivos son los mismos cada año y carecen de elementos innovadores. Con esto no me refiero a que no se deban mantener aquellas acciones que han sido exitosas en el tiempo, pero sí a que debemos de tener en cuenta que los escenarios cambian a pasos agigantados y que hay que adaptarnos a ellos.

Siempre habrá cosas nuevas que incorporar a nuestra estrategia, para no caer en el conformismo de ir repitiendo año tras año las mismas acciones (las mismas promociones, las mismas ferias, los mismos acuerdos, etc.). Debemos extirpar la frase “las cosas siempre se han hecho así”, la cual trae como consecuencia que el Plan de Marketing se convierta en un documento monótono, en lugar de guiar nuestros pasos a lo largo del año.

Antes de plantear los objetivos, hagamos un análisis del año que pasó. Esto incluye alegrarnos por lo bueno, conversar con los compañeros de trabajo sobre las actividades que se llevaron a cabo, considerar lo que quedó por hacer, lo que no funcionó como esperábamos y, sobre todo, señalar las fortalezas del área.

Llegados a este punto, pasemos a la acción. ¿Cómo lo hacemos? Pues planteando y haciendo aquello que es realmente necesario para marcar la diferencia, sin perder de vista el foco de nuestras prioridades. También formulándonos tres preguntas de suma importancia: ¿qué queremos?, para situarnos en la realidad; ¿cómo queremos lograrlo?, para pensar en los medios y recursos que debemos buscar y conseguir; y ¿para qué?, es decir, cuál es la utilidad del objetivo, si este cumple con la razón de ser de la empresa, si tiene utilidad no solo para ti, sino también para las personas que trabajan contigo, tus clientes, colaboradores, y el entorno donde se desarrolla la empresa.

Estas preguntas nos van a situar en el principio del camino y definirán dónde queremos poner el esfuerzo que exigen aquellos objetivos por los que merece la pena levantarse cada día. Para abordarlos sin miedo y convencidos de que podremos conseguirlos.

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