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Consejos prácticos para elaborar una declaración de misión eficaz

Consejos prácticos para elaborar una declaración de misión eficaz

Se cree erróneamente que la declaración de la Misión es una práctica exclusiva de las grandes corporaciones. Por eso, muchas pequeñas y medianas empresas renuncian voluntariamente a elaborar una declaración de su Misión, quizá por desconocimiento de la importancia e impacto que puede significar contar con ella.

La Misión no es más que la razón de ser de una empresa, es decir, la finalidad de su creación y existencia. Responde a estas sencillas preguntas: ¿en qué negocio estamos? y ¿en qué negocio deberíamos estar? Normalmente, el proceso de planeación estratégica empieza con una declaración de la Misión, la cual servirá de guía para las futuras acciones a tomar. Por tanto, elaborarla debe ser un proceso cuidadoso y reflexivo, que incluso puede cambiar el destino de una empresa.

A continuación se brindan aspectos a incluir y/o considerar al momento de desarrollar una declaración de la Misión eficaz.

1. Llegar a la definición del negocio. Para ello se formulan tres preguntas:

i) ¿Qué necesidad se está satisfaciendo?
ii) ¿A qué grupo de clientes se está satisfaciendo?
iii) ¿Con qué competencias se están satisfaciendo las necesidades de los clientes?

Una vez definido el negocio, la declaración de la Misión debe considerar la necesidad que se va a satisfacer, el mercado al cual se dirige y los productos y servicios que se ofrecen.

2. La definición debe estar orientada al cliente y no al producto. Con ello, las empresas pueden anticiparse a los cambios en las preferencias de los clientes y del entorno.

3. La Misión debe tener un horizonte de largo plazo, ser estable y permanente, y debería cambiarse solo cuando existan modificaciones drásticas en el entorno que así lo ameriten.

4. Debe ser lo suficientemente motivadora, breve y fácil de comunicar, para conseguir el involucramiento, respeto y compromiso de todos los integrantes de la organización.

5. La Misión no es un objetivo, ni tampoco una estrategia, pues estos son conceptos diferentes que no deben confundirse con el término que hoy nos ocupa.

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